El pasado 14 de junio se cumplieron 73 años de la muerte de Chesterton. Liberadas sus obras de derechos de autor es obvio que las ediciones se hayan multiplicado. No obstante, el escritor inglés nunca conoció impedimentos para ver publicada su extensa obra en nuestro país.
G. K. Chesterton dio a luz sus primeros escritos con sólo diecisiete años. Teniendo en cuenta que vivió hasta los sesenta y dos, no es difícil deducir la enormidad de su obra: más de doscientos cuentos, media docena de poemarios, miles de artículos periodísticos, decenas de ensayos y de novelas, una obra teatral, quince biografías y una autobiografía.
Uno de los libros más curiosos es «The Surprise», una brevísima obra teatral escrita en 1932; nunca fue representada. Apareció publicada en 1952 con un prólogo de la autora de novelas policiacas Dorothy L. Sayers.
Los cinco libros protagonizados por el padre Brown («La inocencia» o «El candor del padre Brown», «La sabiduría del…», «La incredulidad del…», «El secreto del…» y «El escándalo del padre Brown») fueron agrupados recientemente en único volumen publicado por la editorial El Acantilado, con nueva traducción. También hizo lo propio la editorial Encuentro, que recogió traducciones anteriores –incluida la ya clásica de Alfonso Reyes–, y además añadió tres relatos inéditos (e incompletos) que quizás formaran parte de un nuevo volumen del padre Brown que Chesterton nunca pudo terminar.
La editorial Valdemar también ha facilitado al lector una gran cantidad de títulos: junto a las narraciones protagonizadas por el padre Brown hallamos otros libros de relatos («Las paradojas de Mr. Pond», «El club de los negocios raros», «El jardín del humo», «El hombre que sabía demasiado», «El poeta y los lunáticos», «Cuentos del Arco Largo», etc.), además de novelas tan geniales como «El hombre vivo», «El regreso de don Quijote» o «La esfera y la cruz».
Pero El Acantilado no ha publicado sólo los 50 relatos sobre el curita de Essex y su amigo Flambeau –el ladrón redimido convertido en detective privado–. A la editorial madrileña le debemos, entre otros títulos, cuidadas ediciones de «Autobiografía», de «Herejes», de «Breve historia de Inglaterra» y un compendio de artículos periodísticos bajo el chestertoniano título de «Correr tras el propio sombrero».
A la moda de Chesterton se sumaron hace pocos años la barcelonesa Alta Fulla, publicando la traducción que Alfonso Reyes realizó del ensayo «Ortodoxia» y Pre-textos que, en su colección Narrativa Clásicos, sacó a las librerías «El Napoleón de Notting Hill» y las biografías de Dickens y Napoleón.
Las editoriales Acuarela Libros y Antonio Machado Libros se unieron este mismo año para reeditar la transgresora «La taberna errante». Al igual que la cordobesa El olivo azul, que ha publicado la obra juvenil del genio británico: «Tratado elemental de Demonología», un compendio de cuentos, y la novela «Basil Howe», escrita a los veinte años.
He dejado para el final la fabulosa labor que durante años Alianza y Anaya –ambas del mismo grupo editorial– realizaron para dar a conocer la obra de Chesterton. A Alicia Bleiberg debemos las formidables traducciones de «El hombre que era Jueves» y de «El candor del padre Brown», esta última (a mi modo de ver) muy superior a la de Reyes y a la más reciente publicada por El Acantilado. El lector curioso puede disfrutar de ella en los Libros de Bolsillo de Alianza. La editorial Anaya utilizó la colección Tus Libros –aparentemente «juveniles»– para regalarnos el resto de aventuras del padre Brown.
A buen seguro que el lector podrá citar una docena más de obras no mencionadas aquí, y otras tantas editoriales que, en España, se han preocupado por extender la producción de Chesterton: ello es prueba de la actualidad y del interés del público de este país hacia la prosa alambicada y siempre divertida de aquel inolvidable urdidor de paradojas.




Jorge Luis: es muy interesante la panorámica general que nos proporcionas de la obra de Chesterton. La obra Magic sí se representó en Inglaterra, poco después de su muerte. Incluso se representó en Argentina: El mago (Teatro), traducción de Elena Ivulich; “Publicación Teatral Periódica”, n. 32; Buenos Aires: Losange, 1956, 79 pp. Obra teatral en tres actos, estrenada por el Teatro del Pueblo de Buenos Aires en julio de 1951, bajo la dirección de Leónidas Barletta. La edición original es: Magic; a fantastic comedy, New York and London: G. P. Putnam’s Sons, 1913, 88 pp. Si tienes interés, he compilado la que, hasta ahora, parece ser la biblografía más completa de Chesterton en español. Este 2009 acabo de pulicar una nueva versión de su poemario La Reina de las Siete Espadas.
Recibe un abrazo afectuoso.
Hola..
Estoy buescando algún ensayo que hable en particular de la conversión católica de Cherterton. me encontré un libro de Carlos Pujos, siete escritores conversos, pero no me es suficiente, habrá alguien que se haya dedicado a escribir sobre esta parte del gordo querido de Chesterton?
gracias anticipadas si me escriben
Un abrazo desde México
Creo que Alicia Bleiberg acierta en utilizar la palabra “candor” en vez de la de “inocencia” para el padre Brown en el título del libro de Alianza Editorial. Porque, además de caracterizarlo (o digamos, nombrar rasgos de lo caracterizado por Chesterton), el lector ve y siente que es a través de ese candor, (como una fuente de tranquilidad que le mantiene la mente despejada), la gran inteligencia deductiva del padre Brown, no de su inocencia, qué no es tal; diría que no tiene inocencia alguna el padre Brown, por que, como él mismo confiesa, es un hombre acostumbrado al mundo criminal. Se lo puede catalogar de débil como toda persona mayor puede llegar a ser, gentil y bonachón, pero tremendamente sagaz, sin una pizca de esa inocencia que entendemos como la de los hombres que pasan por la vida sin imaginarse siquiera lo subterráneo de un mundo que ni siquieran comprenden. Si fue Alicia Bleiberg quién decidió el título, la felicito. Me ha parecido acertado.
Un saludo. Muy interesante tu entrada, creo que salta a la vista la verdad de mi enhorabuena, (por lo que me he extendido). Gracias. saludos.