El talento de Tino Barriuso para la poesía ya lo ha demostrado, y con creces, durante su prolija carrera de convivencia con el verso. Sin embargo, existía entre la cultura burgalesa una cierta apetencia por saber cómo abordaría un proyecto en prosa. Tenían ganas sus lectores y también él sentía la necesidad de probarse con una novela. Pues bien, desde que se presentara anoche, en uno de los salones del hotel Fernán González, Signo de interrogación quedó disipada cualquier duda.
Una legión de amigos y seguidores acompañaron a Tino Barriuso en un acto en el que intervino el editor de Diario de Burgos, Antonio Miguel Méndez Pozo, así como el presidente de Esfera Abierta, Alberto Gómez; el poeta y profesor Francisco Castaño, y Eduardo Munguía de la editorial Gran Vía, que ha publicado la novela. Tampoco se quiso perder la presentación la directora de Gabinete de Presidencia de la Junta de Castilla y León, Virginia Arnaiz.
Signo de interrogación es una novela policiaca que narra la historia de un asesino en serie que comete sus crímenes en Burgos. «Burgos y su provincia es un escenario extraordinario para una novela policiaca. Nunca se me ocurrió pensar en otro sitio», apuntó el autor minutos antes de comenzar la presentación.
La idea de la novela ya rondaba la cabeza del autor desde hace tres o cuatro años y, aproximadamente en un año estaba escrita. Sólo faltaba «arreglarla» y compartirla con sus lectores, según explicó Tino Barriuso.
El libro hace continuos guiños a su gente más cercana y representa de manera fiel la realidad de Burgos y su provincia. De hecho, Méndez Pozo no dudó en afirmar que «al final de la novela aparece una de las descripciones más bonitas que se han escrito sobre la ciudad. Se puede palpar cómo el amor está flotando en cada una de sus páginas», dijo. Una realidad que también destacó el poeta Francisco Castaño. Para éste, «la novela está llena de historias de amor dentro de una trama policiaca».
Además, Méndez Pozo no ocultó su satisfacción al ver que Diario de Burgos tenía su protagonismo en la novela. «De hecho, la historia de una becaria del periódico es bastante importante para el desenlace de la trama, aunque no desvelaré por qué», apuntó con tino el editor.
Alberto Gómez destacó el salto de Barriuso de la poesía a la prosa, de la que destacó su costumbrismo. A su juicio, «refleja perfectamente lo cotidiano, el día a día». Y es que la poesía siempre ha tenido un público más minoritario y, quizás, puede ser una buena oportunidad para darse a conocer a un espectro más amplio. De hecho, Barriuso no lo niega y afirma que «es casi una de mis intenciones. Hay que dejar de ser el tipo que escribe cosas muy raras y hacer algo que pueda leer la gente y disfrutarlo», afirmó el autor con su particular sentido del humor.